Aquel que visite mi blog de vez en cuando, o simplemente llegue aquí por casualidad, se habrá fijado en que, frecuentemente, actualizo mi lista de links favoritos con nuevas entradas. Siempre incluyo direcciones que me parecen, útiles, interesantes o divertidas. Una de las últimas entradas es la dedicada a la web española de la Sociedad Lomográfica Internacional. Los que no hayan utilizado ese vínculo para llegar a la web se preguntarán que es eso de Sociedad Lomográfica, o Lomografía. Bien, para responder a eso hay que remontarse al origen, como en todo.
Personalmente siempre me ha atraído la fotografía, el diseño y la originalidad y, curiosamente en estas cámaras se combinan los tres elementos. Hacía tiempo que las conocía, pero no fue hasta que las vi en vivo el mes pasado en la tienda “El Pensamiento” de Ronda, que no me decidí a adquirir una de ellas. La que escogí fue la SuperSampler™ y no estoy para nada decepcionado. Es verdad que todavía me hace falta mucha práctica para conseguir los efectos deseados, pero los resultados de mi primer carrete son, cuando menos, prometedores. A algunos les parecerá algo tonta esta semi-moda fotográfica, sobre todo existiendo las maravillas tecnológicas digitales de hoy en día. Bueno, ¿qué queréis que os diga?, Muchos no lo comprenderán, pero no hay sensación más estupenda que la emoción con la que llevas un carrete a revelar al laboratorio. Recoger las fotos ya impresas es fantástico, no saber que te vas a encontrar, sorprenderte con los resultados y, ¿porqué no?, decepcionarte con las copias que han salido desenfocadas, mal encuadradas, sobreexpuestas o con poca luz. Eso es parte de la vida y de los errores se aprende.
En este mundo tan extremadamente tecnológico en el que vivimos, en el que lo queremos todo ahora, ya, sin esperas, en el que podemos ver los instantes que hemos retratado sólo dos segundos atrás en el tiempo y, si no nos gusta, borrarlos y corregirlos buscando la perfección más artificial. En un mundo tan estúpidamente innovador en el que hasta los mecheros de cocina vienen con cámara incorporada, utilizar una de estas máquinas, tan simples que ni siquiera necesitan pilas para funcionar, es una especie de reivindicación de lo sencillo, una vuelta al pasado, una mirada a nuestros orígenes más recientes, un guiño a la libertad del hombre que no estaba atado a un teléfono móvil y no dependía de la autonomía de dos horas de una batería de litio para poder sacar una triste foto.
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